Cada momento de nuestras vidas viene inevitablemente acompañado con puntos suspensivos, los recuerdos, las relaciones, el final de cada día; todo viene con los interminables puntos suspensivos que a su vez se llenan de melancolía, recuerdos del pasado que a veces creemos que eran mejores, que teníamos más sueños, ilusiones, amigos...
Ahora al final del día siempre me pregunto que será de aquellos amigos de la infancia, aquella confidente de tantas lunas, ahora no creo saber ni donde vive, ni el porque no recordó mi cumpleaños, si sigue al cruzar la calle su ventana con la luz encendida como señal, casi un batiseñal; pero a todas las respuestas me vienen el silencio de los puntos suspensivos, al recordar los viejos sueños que tuve alguna vez, las medallas ganadas, los sueños perdidos, las relaciones rotas y solo puedo pensar en y ahora que sigue, que pasará, que camino hay que seguir...
¿En que momento los puntos suspensivos se convierten en punto final?, ¿La melancolía es parte de vivir?, ¿el pasado se vuelve un mejor tiempo porque solo quedan de las viejas heridas cicatrices casi imperceptibles?
Como dirían en el principio si ven aquellas viejas historias, algún viejo amigo, déjenme un comentario para ser que están bien y alegrarme por el camino que han tomado sus puntos suspensivos...

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